Las ardillas de central park están tristes los lunes.
Cambiarlo
todo en su cabeza, en su corazón, en su cuerpo, para dejar sitio al
alma. Cambiar sus costumbres. Y las costumbres no se cambian tirándolas
por la ventana. Hay que desenredarlas, punto por punto. No volver a
tener miedo de que el amor desborde el cuerpo y se convierta en amor sin
más. Y que enlace corazón , cuerpo y alma.
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